miércoles, 9 de diciembre de 2009

esteban y gerardo

los tres chicos

Me llaman cuando estoy intentando encontrar las llaves en mi bolso, en cuanto veo el nombre en el teléfono me muero directamente de vergüenza, ¿desde cuándo no los llamo? La última vez que tuve noticias de Esteban su mujer todavía no había dado a luz, y cuando hablé con Gerardo hace un mes, le prometí ir a verlo.

Escucharlos es un regalo de risas y anécdotas. Intento no pensar demasiado en Alcalá, para no echarlos de menos, pero al escucharlos, se me acaban todos los cuentos, recuerdo todos nuestros momentos y nuestras complicidades, el café de Ramón, las risas en copistería, los abrazos de Gerardo, las peleas de balón prisionero, los cotilleos en los bancos del patio…

-¿Cómo estás tú? –me pregunta Esteban cuando me ha puesto al día del nacimiento de su hijo y del estado de su mujer y sus otros niños.

-Pues verás… –es difícil de explicar hoy concretamente cómo estoy. Le hablo del instituto, del trabajo… Pero quiere más-. Estoy bastante sola, la verdad…

Gerardo agarra el teléfono para darme una espuerta de voces. No puedo parar de reír ante sus ataques, es siempre tan fresco, es tan rápido haciendo chistes y proponiendo aventuras… Quiere planearme la nochevieja, cuatro días en el campo con sus amigos, pero sólo van parejas y me temo que no me apetece demasiado el plan. Pregunta, respondo, suelta varias de las suyas, de esas que me hacían ligeras las penas. Una ronda de “vas a aprender a andar sin piernas”, “o te portas bien o te comes el filete con pajita”… En su línea.

-¿Qué haces este fin de semana? –se lanza obligándome a tomarme el tema en serio.
-En principio no tengo cerrado nada.
-Vente a casa, estoy solo el fin de semana y va a ser aburrido.
-Vale.
-No me hables como a los locos, bicho.
-Que no, que vale… Llámame mañana o pasado y te confirmo.
-Lleva el móvil encima.

Los te echo de menos, el resto de bromas y las risas, voy a quedármelas adentro, para que me calienten en esta casa vacía.

martes, 8 de diciembre de 2009

sal de tu tierra

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Mi mejor amigo se perdió con un grupo de scouts durante uno de nuestros campamentos, pasaron dos días fuera, uno de ellos sin agua para beber. La noche en que volvieron, mi amigo, abrazado a mí, hablaba en sueños diciendo que tenía sed y se despertaba, sobresaltado, buscando la botella de agua como si le fuese la vida en ello.

Lo que quiero decir es que, a veces, después de haber experimentado un momento difícil, continuamos viviendo como si todavía estuviésemos allí, repetidas veces, siempre muertos de sed.

Necesitaba serenarme, preguntarLe, descubrir.

Poner en orden una vida detenida. “Vivir no es sobrevivir”. “Sal de tu tierra”.

Sal. Elige.

No recordaba el miedo a los cambios con tanta intensidad como ahora. La pasión contra el corazón sobre el hielo. Perdonad la incomprensión, todavía no tengo las palabras necesarias para describirlo.

Me dijo Dios: “no te pido que me entiendas, sólo que te fíes de mí”.

Yo le dije: “soy fuerte, hazme valiente”.

Él me dijo: “no sabes lo pequeña que eres”.

Y respondí: “estoy equivocada”.

Fíate de mí. Elige. Conozco tu verdadero nombre.

Tengo miedo. Tengo sed.

jueves, 3 de diciembre de 2009

mira cómo se ríe la maestra

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Ayer renegaba sin más de este trabajo que debe ser vocacional y que estaba el tercero o el cuarto de mi lista de inquietudes.

Me presenté a unas oposiciones porque los demás pensaban que era lo correcto, lo que tenía que hacer. La educación en institutos no me llamaba la atención, pero era fácil hacerlos felices. Yo habría elegido, de haberme sentido libre en aquel momento, largarme al extranjero, dedicarme a escribir, probar suerte como becaria en alguna editorial cobrando cuatro duros.

Cuando era pequeña jugaba a las maestras en mi sótano, pero también jugaba a las mamás y a hacer teatro. Cuando era pequeña quería ser bailarina o pintora por encima de todo. Por eso a veces me cuesta conciliarme.

Dar clase es un trabajo entretenido, si te olvidas de todo lo demás y te quedas sólo con los chicos del aula, con dejarles una huella de poesía, de amor por las palabras, es un trabajo fácil. Pero desgraciadamente estamos atados de pies y manos, el curriculum es importante, los tantos por cientos, la calidad, el aguantar hasta lo indecible porque el instituto es una guardería para niños grandes… Pedir destinos me hace replantearme si esto es realmente lo que quiero.

Soy práctica. Hago mi trabajo bien. Aprendo.

A Rueda le cuesta leer en voz alta. Lanza las palabras rápido y a voces para quitarse el problema cuanto antes de en medio. Parece que vende ropa interior en un mercadillo. Los demás se ríen tanto como Rueda, que es ese tipo de persona con un sentido del humor increíble capaz de reírse de sí mismo. Y, al final, entre tanta risa, me acaban contagiando.

-Mira la maestra cómo se ríe –grita Alberto entre carcajada y carcajada.

“Aprenderás, con el tiempo, que al final sólo merece la pena por la satisfacción personal de ver cómo crecen, cómo aprenden, cómo consiguen metas, aunque sean pequeñas”, me decía ayer el jefe de estudios. Este año tengo que esforzarme, casi a diario, por recordar que puedo ser feliz con mi trabajo.

desórdenes

casanueva 001

No sé lo que me pasa, me andan desordenando el mundo.

Busco los interruptores de la luz donde no están, intento abrir las puertas al contrario, abro muebles vacíos deseando que estén llenos de cosas. Será quizá que vivo entre “la realidad y el pensamiento” de alguien que imagina, “aunque yo no lo sepa”, donde deberían estar mis zapatos, en qué estante descansa mi novela preferida, de qué color son mis ojos cuando despierto, con quién sueño toda la noche.

Y por eso, llena toda de inconsciencia, estoy viviendo más allí que aquí, enredada donde él me imagina, despistada en esa casa que idea para mí. Y, también quizá, como en el poema, él está sentado aquí, desordenándome entre risas el pelo en esta “cama de amor que no conoce, la misma que se queda fría cuando se marcha”.

Así, mientras él me piensa, se difuminan los rasgos de esta realidad tan cotidiana y, entonces, casi sin darme cuenta yo; deseando, él sólo deseando, ha creado nuestra historia, una casa nueva, un desorden establecido entre todas nuestras fotografías y los besos que nos dimos en el último viaje que hicimos juntos a mi ciudad preferida.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

interesado interés

llenoAunque había reparado en él, como es lógico, en mis interminables caminatas por los pasillos del instituto, nunca habíamos cruzado más allá de cuatro frases. Por lo poco que sabía me parecía un buen tipo, así que hoy, cuando me vi colapsada por tantos detalles burocráticos, asalté su despacho.

-¿Si he sido ponente en un congreso también lo tengo que meter? –le pregunto desde la puerta.
-Claro –me responde con una sonrisa-. Apartado 1.4.2.b.

Cuando ve mi cara de completa indefensión, no tarda en ponerme una silla junto a su ordenador. Enseguida está dispuesto a ayudarme en todo lo que necesitase. Lo que para mí es un caos increíble, para él resulta tan sencillo que no sabía si tenía que sentirme muy ridícula o no.

Aparta la mirada cuando tecleo mi clave y vuelve a darme conversación.

-¿Pedirás por aquí, no? Cerquita de casa… –intenta mientras abre pestañas en el ordenador a velocidad de vértigo.
-Ni hablar –me río-, quiero costa.
-¿Algún lugar concreto donde te tire alguien, no? –supongo que soy fuente de dudas en el claustro, como todavía no he dejado ningún cotilleo en la sala de profesores…
-Sólo quiero vivir junto al mar…
Me observa escrutador. Y no sé cómo luce esta fachada hoy.
-Un alma libre… –sonríe antes de volver a hablar de datos y me río.

Acabamos volviendo al tema personal quinientas veces, me habla de su experiencia, de su doctorado, de su mujer, de su trabajo a media jornada en la universidad… Le hablo de mis pasiones y frustraciones, de lo que esperaba, de lo que me cuestan algunas cosas…

-¿Tienes prisa? –me pregunta cuando yo ya comenzaba a sentirme culpable por estar robándole su tiempo.
-No… la verdad.
-Menos mal –sonríe-, si quieres te explico lo del código…

Dos horas después de que tuviese que abandonar el instituto, paseo bajo la lluvia, sin prisa, de vuelta a casa, pensando en cómo por puro interés he descubierto a alguien que puede ser importante. Qué ciega a veces, qué ciega…

martes, 1 de diciembre de 2009

gracias por los pequeños milagros

toledo 034Cumplí fatal mi propósito de hoy… aunque sí que me siento agradecida por algunos pequeños milagros que me han ayudado a sonreír:

-Leticia como equipo de rescate.

-Me crucé con un hombre que olía a goma de borrar y a libro nuevo.

-En 1º ESPA me reí a carcajadas con las bromas de los chicos y escuchando a David confesar que le tengo el corazón destrozado a su compañero.

-Leí “aunque tú no lo sepas” en 2ºbach y se hizo un silencio absoluto. Sus caras eran increíbles… totalmente increíbles…

-La sonrisa de Silvia cuando explico algo y el gesto  cómplice de Jose cuando hago un chiste malo.

-Volver a casa escoltada por dos compañeros que me hacen reír.

-Ana está locamente enamorada y escucharla tan tonta me hace feliz.

-Pero, sobretodo, mi calendario de adviento está dando vueltas por el mundo, lo mandé en un mail a unos pocos amigos que se han dedicado a reenviarlo y ya me ha llegado dos veces más a mí. Gracias…

nuevos destinos


“Qué suerte que no tienes hijos”, “Qué alegría, así soltera te pueden mandar a donde quieran”, “Así tan jovencita da igual que te manden a un pueblo perdido de la sierra”, “Como no tienes que tirar de una familia…”, son algunos de los argumentos con los que se me recibe estos días en la sala de profesores, rincón que se ha convertido en la base de operaciones de todos los que tenemos que jugarnos la suerte eligiendo como máximo trescientos números.


Sí, soy afortunada… sólo tengo mi trabajo, así que qué más da donde me manden.


Delante mía tengo los códigos de todos los lugares de Andalucía con instituto. Unos cuantos folios de letra pequeña donde he señalado en amarillo orillas de mar.


Los cambios siempre aterrorizan. Pero saber que eligiendo como elegí en su momento, he acabado aquí, me hace sentirme nerviosa. ¿Voy a aborrecer también en septiembre el sitio que elija hoy?


De los números que ponga saldrá mi “destino definitivo”, el lugar donde empezaré una vida, compraré una casa, llenaré paredes de estanterías…


Es difícil para alguien como yo no poder imaginar cómo será mi vida más allá de las dos horas de clase que tengo en un rato. Es difícil para mí escribir sobre la vida de los demás y estar tan asustada como para fantasear con la mía.


Que sea lo que Dios quiera… quizá de aquí a dos años estoy pidiendo Gijón y mandándolo todo a la mierda.


(mi propósito de adviento de hoy me está costando horrores)