martes, 1 de enero de 2013

día uno


Mis pasos suenan por las calles mojadas y desiertas. Él corre por un parque de Madrid escuchando sus respiraciones. La ciudad está desierta, sólo algunos señores mayores se reúnen en la plaza a evaluar las consecuencias. El aire helado matiza mi piel, perfeccionándola, y noto su frío llegando a mis pulmones. Siempre soñé con andar por ciudades desiertas, quizá por eso soñé Gris. 

Juan me abre la puerta y Leti aún lleva el pijama. Mi tortuga ninja se queja porque lo visten mientras Lucas me mira con curiosidad desde los brazos de su abuelo. Después el enano y yo arreglamos muebles con una herramienta de juguete antes de salir tarde a misa. 

Sólo abrigos negros. Es algo que me inquieta. La voz profunda que reverbera contra las pieles oscuras de las chaquetas. "Tiene pupa", dice Juan como cualquier niño, con su tono agudo y sorprendente. Dan ganas de crear de nuevo el mundo. 

Y nos felicitamos, rostros conocidos y perdidos en el tiempo que ahora resuenan. Besos repartidos y conversaciones tenues que se olvidarán muy pronto, cuanto todo siga girando y cada uno vuelva a su lugar. Juan Pequeño se aburre y está enfadado por tantas convenciones, quiere irse, supongo que quiere volver a territorio conocido, correr, ¿quién sabe? 

Ayer un amigo decía que estas fechas tan alegres lo ponían melancólico. Supongo que es fácil dar el paso de un lado a otro. Yo elijo quedarme aquí, donde la melancolía es leve y no se alimenta, donde puedo cantar canciones inventadas como mi abuelo, y pruebo de todos los vinos. 


lunes, 17 de diciembre de 2012

el triunfo de los cambios


Alargo el café. Estoy vestida y no podemos hablar de lo que hemos soñado. La obra y el reloj marcan el ritmo cotidiano de la casa y hago listas mentales de las cosas pendientes para hoy, es casi un vicio. La ropa tendida, la decoración navideña, la mesa con todas las tarjetas extendidas esperando a ser rescatadas del olvido... todo parece casi igual, aunque falte su ruido y no estemos sentados juntos planeando la mañana. 

El cuerpo acepta muy rápido los nuevos ritmos y se queja cuando vuelvo a los antiguos. Es extraño, yo que temía que me molestase andando entre mis cosas, escucho a la casa llamarlo. Lo hemos aceptado aquí y nos gusta. He redescubierto el triunfo de los cambios. 

Ahora, me lavaré la cara, cerraré la ventana del dormitorio, recogeré el desayuno y me iré sin hacer demasiado ruido, sin haber usado aún la voz esta mañana, a pelearme con las bestias-niños que desean que lleguen ya las vacaciones para poner punto y aparte. Los entiendo. A mí también se me hacen largos estos días de cálculos y evaluaciones. Pero bueno, compensaré los números con lavadores, la espera con proyectos de novela, la ausencia con lecturas.

viernes, 7 de diciembre de 2012

aventura en el mundo moderno de Amazon


Hace tiempo que sentía curiosidad por el mundo de los libros electrónicos y sus vericuetos. Como soy una mujer más para la práctica que para la reflexión, he decidido que la mejor manera de adivinar cómo funciona  el e-book era probando a publicar uno. Así que por fin hago pública mi vieja novela Gris de la que he hablado en algunas ocasiones. 

Como Amazon lo está colonizando todo, he pensado que el mejor sitio para comenzar era ese, por lo que he colgado allí el libro. Dejo aquí un enlace de descarga para el que quiera curiosear (espero que no os vuelva tan locos como a mí, que he necesitado ayuda de cámara para poder colgar el libro). 

Gris

¡Deseo que os guste!

martes, 27 de noviembre de 2012

calendario adviento 2012




Otro año más os dejo aquí el calendario de propósitos de Adviento para el 2012. 

Esta vez he tenido la ayuda de Nacho con el diseño, así yo he podido concentrarme sólo en las lecturas para estos días y en los propósitos. 

Ojalá nos sirva a todos para que la espera sea más esperanzada que nunca. 


miércoles, 31 de octubre de 2012

lo desconocido


Me pregunto cómo sería vivir en un mundo en el que todavía quedasen espacios rosas en el mapa. Nacho retoca unas imágenes en el ordenador para un concurso y yo fantaseo con eso, con los espacios rosas en el mapa, porque ayer leí un artículo sobre los territorios imaginarios. Quizá por eso también mandé a mis alumnos hacer la descripción de un sitio que no exista. 

Entonces imagino un mundo en el que no hiciese falta crear otro mundo para que cupiese lo desconocido, sino que contase con determinados rincones que poder colmar de significados y decir: "¿ves? en esta pequeña mancha rosa en el mapa hay en realidad un país donde habitan hombres con cabeza de pescado que hablan cantando" o "¡fíjate! en este rinconcito rosa hay un bosque donde nacen niños de los árboles". Creo que hubo un tiempo en el que todavía se podían desear cosas así para los territorios insospechados. ¿Cuáles son ahora nuestros dragones? 

Nacho frunce el ceño y yo miro las paredes blancas de la habitación. Qué vasto el atlas de todo los soñado, el bestiario de lo que sólo intuimos entre las sombras... Y que se nos olvide que somos capaces de incendiar de contenidos un simple territorio en blanco, ¿qué debe significar? 

miércoles, 17 de octubre de 2012

el arte ya no sirve para nada


Cuando explico a mis alumnos el Modernismo, les hablo del cambio de concepción del arte, que pasa a ser un objeto inútil. Quizá las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Por eso hay tantos educadores que componen canciones en su tiempo libre, tantos artistas que pintan cuando salen del trabajo, tantos escritores disfrazados de gente normal. Por eso mis alumnos entienden el arte como un bien de consumo prescindible. 

No me apetece  hablar de los problemas económicos del país, ni hacer un alegato en favor de la cultura o denunciar la situación de tantos artistas en medio de este ciclón. Me genera apatía el pensamiento. Sólo quería contar mis torpes intentos de solucionar en mi día a día este problema. Lo único que está claro es que si no hay dinero para pagar la comida, tampoco lo hay para pagar el arte. Fantaseo estúpidamente con la idea del mecenazgo. 

Ante todo esto, sólo puedo decir que no me apetece la idea de rendirme. Porque yo no cuantifico lo que hago, yo soy feliz fabricando cuentos. Seguramente nunca llegue a ser best seller, hay grandes posibilidades de que la publicación en papel sea una utopía dentro de poco y cada vez más se reduce el número de lectores. Cuando intento explicar que eso no me importa, pocas personas me creen. Está claro que sin un lector no tiene sentido la obra, pero, ¿significa eso que deje de tener sentido el creador o que pueda detener sus procesos artísticos a la espera de una buena oferta? 

Me enredo en mis propias ideas. Me tropiezo con los formularios, con los protocolos literarios, con los problemas de liquidez del sector y la falta de demanda porque el precio del libro no se abarata. Pero trabajo en dos novelas nuevas, tengo cuatro medio dignas terminadas y a la espera, un blog lleno de poemas (en el que hoy he publicado para imprimir los poemarios que suelo regalar durante los recitales) y una cabeza que no deja de enredarse en tramas descabelladas. Y tanto ruido frente al silencio del exterior puede confundir, incluso frustrar, pero yo lo bailo y crezco y descubro el mundo y lo transformo o lo quemo. Porque la literatura o el arte para mí no son únicamente un fin o una meta, no son sólo el ideal, son también un camino cotidiano por el que me busco cada día. 

lunes, 15 de octubre de 2012

madrid, una mujer cosmopolita pero chapada a la antigua


La luz acaricia cálida los árboles del zoo, dotándolos de una cara oscura que va preparándose para la noche. El tigre gime descaradamente desde su jaula, supongo que rogando un poco de amor, y un grupo grande de gaviotas gira en círculos sobre el mar en el horizonte. Es extraño pensar que ayer estaba abandonando Madrid, con su ruido y su gente, cuando miro ahora la paz a través de la ventana. 

Estoy leyendo El vendedor de historias. Lo empecé en el tren, de camino a Nacho, y casi lo estoy terminando. Es uno de esos escasos momentos en los que decido alargar un poco más un libro, para que no se me acabe antes de que me de cuenta de que ya no lo tengo entre las manos. Habla sobre la creatividad y el mundo de los escritores. No puedo imaginarme cómo lo acogió la crítica en su momento, es bastante duro con el quehacer de los autores publicados. Aunque como el narrador tiene bastante doblez, uno nunca se siente identificado con lo que critica. "Los malos son los otros". Quizá sería una de los incorruptibles. Qué peligroso...

Madrid me ha enseñado nuevas caras estos días. Pocas veces había visitado sus calles con un madrileño de pura cepa y, claro, sus costumbres y su historia me han llevado a rincones nuevos. Este viaje ha tenido la magia de poner en movimiento personas, lugares y objetos, que sólo formaban parte del ideario de mi imaginación. Conocí las calles de las que había escuchado anécdotas, recorrí los caminos que había dibujado parcamente con retazos, tomé las medidas de las habitaciones, probé los sabores de la cena que siempre es a las nueve y media, puse cara y movimiento a los protagonista de tantas historias y mudanzas. Escuché al otoño acercándose a las avenidas y observé el apasionante engranaje de la realidad que, aunque a veces no es capaz de imitar el brillo de la fantasía, tiene la capacidad de sorprenderme con detalles que no deben pasar desapercibidos. Era como asistir por fin al espectáculo que tantas veces había imaginado. Y lo cierto es que aplaudí como una niña al final de la función. 

Además, disfruté de Sol y sus elegantes gatas, bajo la luz de una tarde que no sabía si prometer diluvios. Disfruté de Rubén, Maria José y un novísimo Pablo, que se quedaba tranquilo en mis brazos mirándolo todo con infinita curiosidad. Disfruté de las librerías en las que soy capaz de aburrir a cualquiera y me hice con algunos libros que necesitaba como documentación de un nuevo proyecto literario. Disfruté de mí y me cansé de andar. Porque las medidas son distintas y lo que es cerca para Nacho, a mí me supone una eternidad. Supongo que es lo que tiene estar aprendiendo de alguien que disfruta tanto del proceso como del final. 

Sí, Madrid me trata siempre bien, prepara para mí ferias del libro antiguo, exposiciones sobre escritores y pintores que me gustan, restaurantes con mis comidas preferidas y tiendas con diez mil tentaciones. No me puedo quejar de esa mujer cosmopolita, pero chapada a la antigua, que a 565 kilómetros retiene lo que es mío.