martes, 18 de octubre de 2011

como yo me lo explico a través de Holan


El libro de Holan es el libro de poesía más caro que tengo. Me costó treinta euros. Esos son muchos euros aunque sea un libro gordo y en edición bonita. Además, cuando compras poesía siempre te da rabia pagar tanto por palabras en folios casi blancos -y esto lo digo también como poeta que piensa vender sus libros caros-. Entendedme, no me apedreéis. Lo que quiero decir es que, a pesar de que Holan era muy caro, yo quería a Holan en mi librería. ¡Y eso que sólo había leído once de sus poemas en internet de los que sólo me habían gustado cuatro! 

Pero esos cuatro me había gustado mucho. 

Primero fui a mi librería habitual sabiendo que Holan no iba a estar -la sección de poesía es pequeña-. Después fui a una librería más grande. Miré en la estantería y, al no verlo, incluso pregunté. En Madrid lo vi en una de las tiendas y lo dejé pasar. Hasta la segunda estantería del segundo comercio no me decidí a comprarlo por fin. Eran treinta euros. Con treinta euros se pueden comprar tres libros de bolsillo no muy gordos. Sí, Holan era gordo, pero eran treinta euros -aunque al final sea una metáfora sé que sueno capitalista y el precio del arte y todo eso, blablablabla-. 

Me llevé mi libro de Holan que pesaba un muerto. Leí en el metro esperando encontrar la respuesta a todas mis preguntas. Pero el primer libro de la antología hablaba de la muerte y de cementerios y de la muerte y de cementerios y una y otra vez. No fue una muy buena primera experiencia. 

La verdad es que conforme leía a Holan me daba cuenta de que me gustaba uno de cada diez poemas. ¡Y habían sido treinta euros! Pero al llegar a ese poema que me hacía vibrar, me olvidaba del precio. O sentía que había merecido la pena. 

Estoy tratando de decir que no devolvería a Holan a la tienda aunque me devolviesen mis treinta euros. Asumo que me gustará de la misa la mitad. Acepto que sólo subrayaré algunos textos. Es más, acepto que puede que en unos años entienda más a Holan que ahora. Y sólo lo llevo a la mitad. 

La cosa es que yo sabía que existía Holan y que quería a Holan. Sabía que no me gustaban muchos de sus textos, pero aún así lo deseaba por algunos versos. Porque me dijo: "porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres" y yo lo tomé de la mano y lo amé. 

3 comentarios:

Juan dijo...

Pues a mi me molesta la conciencia cuando me gasto el dinero algún libro "caro" que compro esporadicamente( por que la verdad aun prefiero a los libros viejos y con historias) pero luego de pasar a lectura el libro vale lo pagado aunque de entre todas su paginas solo me haya gustado un puñado de palabras.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Si, a todos los hombres le da miedo la oscuridad...

Saludos y buena tarde de viernes.

Raul Rentero dijo...

tienes razón en lo de los libros de poesía, "caros" para páginas casi en blanco
supongo que ahí radica la crisis del sector
pero merece la pena, también lo digo poeta y consumidor de poesía
un cordial saludo
RAUL