jueves, 26 de abril de 2012

amar es aquí


Son las nueve de la mañana. Tengo el pelo mojado y el café a medias. Javier duerme como un bendito y un vecino hace un amago con el martillo unos pisos más abajo. El reloj, como siempre. La luz, entra tímida en la casa a través de la ropa tendida. Una moto cruza la calle y el sonido tenue de un televisor llega desde algún rincón lejano. 

Hay en mi casa un sitio que late con una intensidad distinta a los demás. Es la balda número cuatro de la estantería del centro. Está cargada de libros verdes que esperan encontrar su rincón. También está cargada de sueños y proyectos cumplidos. Ediciones Torremozas me envió ayer un paquete lleno de manzanas, bueno, lleno de poemarios verdes como manzanas con mi nombre y el título que decidí cuando asumí lo que significaba. Amar es aquí donde pertenezco. 

Pronto estarán a la venta, pronto pondré la dirección donde podrán conseguirse o, si tenéis paciencia, podré ir a presentarlos cerca de donde estéis escondidos y os los ofreceré como la bruja del cuento a blancanieves. 

Javi se mueve en la cama. La vida me llama. Me desperté con Pedro Salinas en la cabeza.


(y aquí os dejo un enlace donde podéis comprar el libro por internet http://www.torremozas.com/amar-es-aqui )

6 comentarios:

DANI dijo...

Bien bien y bien :)


Disfruta de este día que está a punto de llorar (al menos aqui)

Locura dijo...

Pero.. pero... pero... ENHORABUENA!
Tu poemario! qué ganas tengo de echarle el ojo!
Tardaste en escribir, gracias a tus otros blogs sabía que estabas bien ;) pero ante una notica así, merece la pena la espera!

cuadernodebitacora dijo...

Enhorabuena!!!!

Raul Rentero dijo...

felicidades!

alguien dijo...

¡poeta!

Abel Asvir dijo...

Salinas, siempre Salinas...

Afán para no separarme de ti,
por tu belleza, lucha por no quedar en dónde quieres tú,
aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios.
Ansia de irse dejando atrás anécdotas, vestidos, caricias,
de llegar atravesando todo lo que en ti cambia,
a lo desnudo y a lo perdurable.
Y mientras siguen dando vueltas y vueltas, entregándose,
engañándose, tus rostros, tus caprichos y tus besos,
tus delicias volubles, tus contactos rápidos con el mundo,
haber llegado yo al centro puro, inmóvil, de ti misma,
y verte cómo cambias, y lo llamas vivir,
en todo, en todo si, menos en mí, dónde te sobrevives.