lunes, 10 de enero de 2011

y en mi casa crecen flores


Vuelvo con las maletas azules y la piel helada. Vuelvo y la casa me recibe con una flor nueva en la mesa de los libros apilados de poesía. La luz entra tibia por las rendijas de las ventanas y mi cama es blanca, como el tiempo que queda todavía. Empiezo una nueva moleskine a la sombra de una capilla. Ya no me cocina mamá. Pero tú estás tan cerca que resplandezco. Llueve por las tardes, se amanecen soles impertinentes en mi balcón naranja. Vuelven las viejas costumbres, las voces cotidianas, el café a la orilla del mar y los almuerzos compartidos, todas esas cosas vuelven conmigo. También la lista de tareas pendientes, el desorden, la compra de la semana y el trabajo. Pero ahora da igual, ahora tengo sueño y estoy cansada del primer lunes real del año. El sofá luce una manta burdeos que mamá ha tejido para mí. Todavía tengo que recoger los adornos de navidad y preparar las macetas. Pero antes tengo que descansar. 

1 comentario:

Lucía dijo...

Qué madre tan atenta , aunque ya no cocine ...
Descansar, sí ... toda la vida.

Besitos.