jueves, 30 de diciembre de 2010

borrachera de cansancio


Tres días dan para demasiado. Dan para aparcar el coche en segunda fila con las luces encendidas y esperar(te), para buscar regalos en centros comerciales sobretransitados y descubrir la iluminación más perfecta de la ciudad -también la más horrible en la puerta de la librería donde alguien me conocía y yo buscaba palabras que nunca estaban-, para pasear puestos buscando el peor regalo y hacer fotografías como extranjeros en viajes de aniversario, para que digas tonterías, para decirlas yo o para ir de la mano. Dan para brindis rápidos y farolas adornadas con pascueros, para deshacer y hacer maletas, encontrar lo complicado, mantener conversaciones de madrugada y escuchar las confesiones más tristes y encantadoras. En tres días se puede medir la espera con semáforos, también coleccionar besos en un lunar concreto, planear una mudanza y escuchar cómo Antonio me habla de los pecados que estoy pagando. Si uno se ve muy capaz, puede incluso amenazar el día de diluvio con listas de muebles y carros cargados hasta arriba, compensándolos con risas de Juan pequeño que siempre se deja hacer por su madrina. En tres días Leticia puede hablar sin ton ni son desde el cansancio y Juan hacer malabarismos con las cajas. Puedo parecer pequeña y grande y fuerte y agotada. Incluso beber cocacola, dormir como un lirón y encogerme por un rayo. Puedo encender las luces de mi árbol de navidad, hablar con Marta y terminar la moleskine que empecé en Cádiz cuando en tres días quería curarme de todo, incluso de ti. 

Y ahora estoy borracha de cansancio, acurrucada en el sofá, con el cuerpo todavía acomodado a Juan pequeño y unas ganas locas de ponerme ropa cómoda, pero sin tener aliento para escapar de este rinconcito calentito de mi guarida de luz. Escribiendo para no tener que moverme, escuchando a boza y al reloj, como casi siempre. 

3 comentarios:

Ricardo Miñana dijo...

Que la ilusión y la esperanza sigan llamando a la puerta en el nuevo año que llega,
y que se cumplan tus deseos.

¡¡¡Feliz año 2011!!!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Recibe mis mejores deseos para este cambio en el contador del segundo milenio, para este nuevo año que se nos cae encima.

Saludos y un abrazo.

Lucía dijo...

No hay pecados para pegar... sólo una vida que trabajar ....


Un abrazo, amiga.
Feliz año nuevo.