domingo, 19 de septiembre de 2010

coleccionando mariposas


Supongo que es eso, que en estos días tan intensos, colecciono mariposas en el estómago. El comienzo del curso, las nuevas ideas, los incontables reencuentros... Chispean los grillos dentro de mí llevándome de un rincón a otro con una velocidad y una fuerza inconmensurable. 

En muy pocos días he abierto el sobre sorpresa del nuevo trabajo, he cenado en casa de Héctor con los chicos, ha diluviado, he emprendido conversaciones, bebí café en el ascensor, me reencontré con Carolina y recibí besos y gritos, cené en la muralla, jugué a las películas, Antonio descubrió los secretos de mi espalda haciéndome andar mal y dormir genial, cogí a Juan Pequeño y lo mecí en mis brazos, proyecté decoración de biblioteca, la comunidad apareció por sorpresa con una comida improvisada, vi a Ana gatear entre sonrisas, Chica se comió el escenario y yo busqué mi fantasma en la Casa Invisible, escuché a Gema y a Carmen y a Patri y a ti que me traes acuarelas y no besos, proyecté un camino hacia mi cumpleaños añorando a Marta, como sólo la añoro cuando siento deseos de amar golpeándose contra las paredes, leí poesía, dibujé en un trozo de papel y fui arrasada por un verso mientras sonaba una guitarra. He madrugado. En domingo. 

Supongo que es normal que sienta la emoción a flor de piel. Que me sienta grande y pequeña. Como aquella vez que dije: "qué extraño estar tan feliz y tan triste al mismo tiempo". 

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Se puede hacer tantas cosas en un domingo mañanero... verdad?
Nuevas fuerzas, a que parece que después de estos calores, todo empieza, con más color si cabe?


Saludos y un abrazo.