domingo, 26 de septiembre de 2010

veintiséis vista a través de mi padre


Volver al interior para celebrar un año más y un año menos. Volver para encontrar la ternura de mis padres, la complicidad de Javier, la comida que aparece por arte de magia en la mesa y que desaparece después, el jamón del bueno, la tarta de galletas, los globos sobre la mesa y los regalos consecuentes. Volver para dormir como un lirón en mi cama nueva, para conducir hasta el campo de los abuelos y recibir besos de bocas pequeñas, de bocas antiguas, de sol de interior. Volver para conducir entre ese otro mar tan acostumbrado, para repasar los armarios y planear cómo podría ser lo que será. Volver con la extraña sensación de que vuelvo al lugar del que regresaba, quiero decir, se han invertido totalmente mis coordenadas. 

3 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Sobre todo eso guapa, cariño y jamón del bueno jajajaj


Saludos y un abrazo.

DANI dijo...

Mil Felicidades y velas encendidas de sueños para ti Bella.

Besos enormes

cuadernodebitacora dijo...

26 años. Sigue así de apasionada, que nada te quite fuelle. Yo los pasé hace más tiempo del que mi corazón siente y mi aspecto delata. El hambre de sueños por cumplir es propio en nuestro mundo de los “veinte”, por eso en tus pasos recuerdo los míos y recuerdo lo mayor que me sentía. Vive consciente de todo, como lo estás haciendo, y disfruta de lo infraordinario como sabes, haz de cada sensación una liturgia y saborea la pasión de la vida. Tantas cosas te diría pero no te conozco, ni me conoces. He vivido un poco más que tú y me quedan casi las mismas cosas que conquistar que a ti, eso me da tu edad, y lo aprovecho.