sábado, 10 de julio de 2010

el movimiento de las olas


Me gusta este olor desenfrenado de sol, de sal, de arena y de piel ardiendo, de crema y renuncias que se regodea entre mis brazos cuando observo el mar inmersa en los versos de Ana Martín Puigpelat y las olas rompen incansables en la orilla, mientras me estiro en la tumbona y mi cuerpo recuerda, por su cuenta, los días más torpes de mi infancia, las viejas lecturas de tierra y caracolas, tus caricias más tímidas. Un arrullo este olor, una promesa, un para siempre entre la mar y yo, agotada después de haber nadado al centro inexplicable del misterio donde contemplé al hombre, al titán negro recortado contra el cielo inmaculado sobre el malecón, mirándome como un punto inexacto en movimiento entre las olas.

Me quedo en este olor de sal y crema, de sol, de arena quemada que desata mis palabras con la impronta absurda del deseo. Me quedo en este ritmo de mi pelo mecido en su elemento antes de leer "si mi amor fuese viento..." y recogerse. Me quedo en el trazo de las ondas del fondo al que me acerco, profunda en la distancia, boca abajo. Me quedo en esa risa incontenida tras el consejo bien pensado de un turco que ronda mis brazadas y no sabe cómo hacer para acercarse a descubrir su derrota entre las aguas. Me quedo con los niños que sonríen si los miro sonriendo, con el hombre que lee de su libro secreto, con la belleza inabarcable de Leticia cuando es Juan el que la mira.

Me quedo en este olor, en la sombra espigada que se acerca al tobillo izquierdo mientras leo con media risa "tengo este puto modo de quererte, / igual que el movimiento de las olas".

4 comentarios:

Charal dijo...

Ahhh... Me huele a casita! =)

La sonrisa de Hiperión dijo...

sollllllllllllllll

pero que envidia carajo!


Saludos y un abrazo.

Rizar el rizo dijo...

Cómo me gusta la playa, y sus olas, su viento, su arena, su olor...

DINOBAT dijo...

Recordar es vivir...