jueves, 1 de julio de 2010

desórdenes nuevos


He terminado un libro y comprado una jaula, sé que no hay una relación directa entre una cosa y la otra, pero esta es una de esas entradas en las que estoy desordenada. Por fin suena música en mi casa, después de ocho días me he sentido lo suficientemente aquí como para que la música de allí pudiese encontrar su sitio en esta luz. Todas las mañanas me levanto tarareando una canción y descubro que me regalan otra. Las sillas son blancas y junto al reloj, sobre la estantería que hace las veces de cómoda, hay un juego de café y un faro. También está el poeta, el poeta me acompaña desde hace cuatro años. Se llama Pablo y es un bañista, no sé por qué me recordaba a Neruda, más bien a El cartero de Neruda quizá de ahí su nombre. Tampoco importa, costó un euro en un almacén de decoración y me dio pena su precio. Yo creo que el poeta sabía que, en algún momento, su atuendo tendría sentido porque viviríamos junto al mar. Menudas tonterías estoy diciendo hoy. Mi cama es blanca y verde, sobretodo blanca y produce sueños muy dulces que ojalá fuesen premoniciones de futuro, porque saben a besos y a sal. No quiero decir nada más. No quería decir nada desde el principio, sigo sintiéndome desordenada, quizá porque todavía no hay cortinas en las ventanas o porque aún no sé dónde guardar los manteles. Cualquier cosa. Ya sabes.

2 comentarios:

Vagamundo dijo...

Del caos nació el universo...
mutación y mudanza... hogueras y hogares.
Y siempre escribir engrasando las bisagras del corazón-

La sonrisa de Hiperión dijo...

Desordenada, pero con besos de nieve y menta... yo quiero ese desorden... y el futuro... el futuro que? Abre la ventana, huele la sal del mar. El futuro ya vendrá....


Saludos y un abrazo.