miércoles, 24 de febrero de 2010

personajes




Cuando empecé a trabajar en la nueva novela, sólo tenía clara la edad de mi protagonista y que era pelirroja, pero nada más. Hasta que me la crucé por los pasillos del instituto y casi perdí el aliento. Allí estaba, concretamente ella, la había cazado.

Más tarde me encontré con otro personaje, ya lo había descrito levemente en el primer capítulo, pero no me había convencido a mí misma. Cuando escribía el capítulo seis me tropecé con él durante una guardia de recreo, al ir a echarlo de un banco del pasillo para que saliera al patio. De nuevo me quedé paralizada, como si la idea me hubiese cazado a mí en lugar de yo a ella.

Hoy tuve guardia a última hora en su clase. Al principio me horrorizó el tener que meterme en un 1º de la ESO, pero cuando lo vi entre el gentío, comencé a alegrarme.

Siempre que entro a un primerillo, entro en modo sargento, porque son de los que se te suben a las barbas sin que te des cuenta. Gerardo, el año pasado, los llamaba gremlins porque decía que parecía que se reproducían y salían de debajo de las piedras. Impongo silencio, bastante seria, y cuando comienzo a pasar lista una chica levanta educadamente la mano.
-A ver, dime…
-Señorita, ¿es usted la que ha creado un libro? –inquiere desarmando toda mi muralla.

Los miro sorprendida.
-¿Estáis leyendo mi novela? –pregunto observándolos a todos y comienzan a dibujar en sus rostros de niños enormes sonrisas.
-¡A mí me gusta Carlos!
-¡Yo me pido ser Marina!
-¡Y yo Mai!
-Yo… emmm… ¡yo, Peter!

Como cotorras locas comienzan a lanzarme preguntas, levantando el brazo y sin levantarlo, como si les hubiese dado un ataque de emoción. Vuelvo a poner silencio entre risas y les cuento que tenemos planeada una hora en la que hablaré con ellos del libro y que, si adelantamos acontecimientos, luego esa hora se hará muy aburrida.

Ceden a regañadientes, todos menos Antonio, que da lo suficiente la tabarra como para que lo tenga que sentar a mi lado. Mira mi moleskine con ojos curiosos:
-¿Ahí es donde escribes primero los libros? –inquiere con su carita redonda.
-Ahí es donde apunto las ideas.
-Tienes letra de médico.
-Esa es mi letra de prisa –sonrío enseñándole una parte de la libreta donde mi letra es más redonda.
-¡Ah! ¡Es que tienes que cazar rápido las ideas para que no se te escapen de la cabeza! –exclama emocionado como si estuviese contemplando un misterio insondable.

Y yo, mientras tanto, aprovecho para observar los detalles de mi personaje, cómo se ríe, como asiente, para conocerlo y desconocerlo en lo que yo invento.

3 comentarios:

Jota dijo...

Debe de ser gratificante encontrarse con niños así. En la prensa sólo hablan de monstruos que hacen las clases ingobernables, de macarras que amenazan a sus profesores y de tiranos hijos de tiranos que se adueñan de las situaciones, pero digo yo, y tú demuestras con tu texto, que no todo debe de ser tan negro, aunque no niego que el panorama educativo en España (35% de fracaso escolar, ¿es eso cierto?) deja bastante que desear, por decirlo finamente.
¿Cómo se llama tu novela?

Aire recién levantada dijo...

Buenos días, Jota! No te creas que la prensa va muy desencaminada, el problema es que a mí me gustan los alumnos catastróficos. Porque te sirva de ejemplo, en menos de dos años de profesora, he quitado navajas, he recibido insultos, he separado a alumnos a punto de matarse, la policía secreta me ha traído a algún alumno porque estaban vendiendo droga en la puerta... Y eso son sólo los grandes detalle, a diario tienes enfrentamientos con alumnos y padres, te ves obligada a no dar tu materia porque tienes que detenerte a enseñarles a pedir las cosas por favor o a restablecer los conceptos de bien y mal... A pesar de todo, a mí me gusta ser positiva y rescatar aquí sólo aquellos momentos que me hacen seguir trabajando en esto (que no es, ni mucho menos, mi vocación).
¡Y de los tantos por ciento te hablo otro día, cuando te pueda contar que una alumna de 16 años, viendo un mapa mundi en su libro, me preguntó que qué había al otro lado del mundo! (como si la Tierra tuviese la cara oculta de la Luna)

Hala, qué parrafada, es que ya me he tomado el café.

Mi novela se llama "La Fábrica Creátor", es narrativa fantástica juvenil.

La sonrisa de Hiperión dijo...

En esta tarde lluviosa de finales de febrero para por tu universo de letras es una maravilla... Pasé a saludarte y a echar un ratito por aquí.

Saludos y un abrazo enorme.