sábado, 7 de agosto de 2010

una idea demasiado grande


En la batalla de Stiklestad, por mencionar sólo un ejemplo, te hirieron centenares de veces, porque había antepasados tuyos en ambos bandos; en realidad, luchabas contra ti mismo y tus posibilidades de nacer mil años más tarde. (...) Cada vez que han volado flechas por los aires, tus posibilidades de nacer han estado bajo mínimos. ¡Y, sin embargo, aquí estás, bajo el cielo, hablando conmigo, Hans Thomas! (Jostein Gaarder)

Llevo días dándole vueltas a este párrafo, a esta reflexión. Nacho hizo las cuentas antes de dormir: tenemos dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos... y así hacia atrás todo lo que te quieras remontar. Si te detienes a pensarlo, da verdadero vértigo pensar cuántos de tus antepasados pisaron esta tierra hace, ¿cuánto? ¿Mil años? ¡Es increíble! Y todos, cada uno de ellos, sobrevivió a todo tipo de guerras, catástrofes, desilusiones y enfermedades, sólo para que ahora estemos aquí. 

Realmente no sé lo que quiero decir, pero viene a ser algo así como que somos un verdadero milagro en los cálculos de la posibilidad. Es una idea tan grande, que no sé cómo darle forma con palabras. Sólo me sale abrir los ojos, respirar y sonreír como con trampas. 

¡Lo siento! Soy desordenada otra vez, pero hoy no puedo quedarme aquí... ¡Mis héroes sobrevivieron al devenir de los siglos para que yo, esta tarde, viese la sombra de un arcoíris en la sombra de una ola; para que me ponga el vestido azul y me vaya a escuchar música a la orilla del mar con antiguos amigos! 

-¿No es también un milagro que las personas vuelvan a tu vida de manera sorprendente y natural? Contra los cristales de ayer, las palabras de hoy-. 

¿Tarareas conmigo?

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

El mundo es una continua casualidad. Unas matemáticas discretas (bonita asignatura) que calcula nuestras posibilidades de luz y amaneceres...

Saludos y un abrazo