miércoles, 23 de diciembre de 2009

visitante

granadaoctubre 059

El aire se ha colado en los rincones de mi casa. Escucho, desde la cama, ya despierta pero aún sin haber decidido si seré capaz de levantarme, ruido de puertas, trajinar silencioso, como si alguien pasease preparando el desayuno sin recordar que sigo durmiendo.

Es mi primer día de vacaciones. No me asusto. Quizá en otro momento, en otra vida, me habría tapado hasta el cuello acongojada por los ruidos. Pero hoy no, hoy estoy bien entre las sábanas, se escucha también la lluvia fuera y me permito fantasear –un ejercicio complicado a día de hoy y que supone andar por un campo de minas, pero, ¡qué demonios!-.

Me sonrío a mí misma imaginando, recordando el barco con el que he soñado. La vecina sube una persiana y mi visitante ruidoso abre cajones. Decido estirarme y saltar de la cama, hoy tengo muchas cosas que hacer.

Mientras recorro el pasillo escucho su pelea con la puerta cerrada del salón, de nuevo pienso que en otro momento habría esperado ver a alguien merodeando, pero sé que estoy sola y abro la puerta al viento que se ha colado por las ventanas antiguas de maderas para conquistar mi casa.

Ahora, mientras escribo, sigue sonando recorriendo las habitaciones, y no puedo enfadarme, no puedo negar que me siento acompañada.

2 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

La buena compaña del que no quiere estar solo.

Pasé a echar un ratito de lectura y a desearte felices fiestas, para ti y para los tuyos. Un placer siempre, pasar por tu esapcio.

Saludos y un abrazo enorme.

Roberto dijo...

se llama sosiego compañera, invitale a quedarse para siempre...

tus palabras me acunan

un beso