lunes, 14 de diciembre de 2009

y por fin el frío venía de fuera


De madrugada la lluvia me desveló contra los tendederos metálicos de la terraza junto a mi dormitorio, en casa de mis padres. Saboreé el silencio de la casa e intenté volver a dormir sin buscar ningún recuerdo de los que me condenan a madrugar últimamente.


A mi pesar, a las ocho y media estaba más que despierta. Miré el reloj para comprobar qué debía hacer y pensé que mi padre aún no se habría ido a trabajar y que, si me levantaba ya, podría acompañarlo un ratito mientras leía en el salón. Salté de la cama buscando el pijama y la bata blanca y, justo después, subí las persianas.


Al principio creí que todavía estaba dormida, porque la nieve caía revuelta sobre el paisaje nublado y en obras. Las imágenes se agolparon en mi cabeza: la terraza nevada de la casa de La Carolina, aquel ensayo en que nos quedamos aislados, la guerra de bolas de nieve por el casco antiguo, Alcalá y el coche amarillo… Pero mi lado práctico me despertó recordándome que tenía que conducir en esas circunstancias y que la noche de antes ya me habían aconsejado comprar cadenas.


He abierto la puerta de mi cuarto dando voces anunciando el cambio en la climatología. Pronto estábamos los tres, acurrucados, en mi ventana, la favorecida por las pocas vistas. Y me alegré, me alegré al pensar que otro año más veía la nieve antes de la Navidad, signifique eso lo que signifique.


Y me pareció que por fin el tiempo me hacía justicia –”diluvia Alcalá como si me escuchase”- y que el hielo asaltaría mis calles congeladas y vacías.


Nevó: primer milagro del día.

3 comentarios:

DANIEL dijo...

Me encanta Patri! Esos momentos de acurrucamiento en los que te sientes tan lleno que no hace falta ni decir palabras y alrededor de ti se crea una atmòsfera...
Aquì se supone que nieva hoy. Ya te contaré. El otro dìa me lo pasé genial, y la noche se redondeò cuando a las 5 y algo de la manana nos ìbamos a casa y nos empezò a nevar fuerte.
1 abrazo fuerte con muchos copos de nieve de por medio

Ayllón dijo...

qué envidia! yo nunca he visto nevar

Charal dijo...

Yo sigo contando los días para mi primera nevada... y guardo para mí todas las esperanzas! =)

Que suerte la tuya ah! ^^
Besos!