miércoles, 21 de abril de 2010

ir o volver


Termino de leer a Borges mientras mis alumnos se afanan en un examen y hay algo en sus palabras, en el ruido de la tarde, en la luz, que me traslada a esa hora previa a que anochezca en los eternos días de verano.

Borges me conduce a un tiempo, pero no a un lugar. Y, en mi caza del escenario perfecto para esta hora en que el calor da una breve tregua y la humedad se ha hecho con los cuerpos, viajo de mi niñez a la casa de mi abuela, al patio, al jardín, al mar mediterráneo cuando todos se iban y quedábamos envueltos en toallas, a la guitarra, al hielo de mi copa, a la última ducha, a la poesía, al olor del algodón recién lavado, a la crema corporal, al sol que ha calentado mis mejillas, a ti.

Salto, buscando insatisfecha, frustrada por la ausencia de una víctima a la que coronar dueña del tiempo en que me encerró Borges. Entonces me pregunto, paralizada, fría de pronto, si acaso no he viajado hacia el futuro y la reminiscencia me ha besado en la boca templada e interminable de esta tarde de abril.

6 comentarios:

César Sempere dijo...

Borges te hace volar.

Un beso,

La sonrisa de Hiperión dijo...

Amiga, no se puede esperar toda la vida... pero no te machaques a ti misma mientras aguardas...

Saludos y un besazo

Vagamundo dijo...

Los umbrales espacio temporales que abre Borges (o Benedetti, o Galeano, o Rafael Alberti), no nos deben hacer olvidar el salto en el futuro que hemos dado, y que también gracias a lo / los que hemos perdido somos lo que somos

PeterPan dijo...

¿Te has leido/ te gusto el relato "El Otro"?

Roberto dijo...

tal vez te quedaste estática durante una milésima de eternidad en el presente...

los efectos de la poesía

un beso

La sonrisa de Hiperión dijo...

PD: lo del mes de abril lo provocaste tú... cuando lei tu post... jajajaj Saludos y un beso