viernes, 11 de junio de 2010

cuatro pisos para ver



La maleta azul ya está en la puerta y hago tiempo para llevarla al coche antes de irme a clase. Hoy tengo que salir pitando en cuanto toque el último timbre, después de mi conversación de viernes con Paco, porque me esperan cuatro pisos vacíos, con cocina completa y garaje entre los que elegir.

Esta noche dormí intranquila, soñando con casas llenas de rincones, con mi almohada perdida en el nuevo piso de Juan y Leticia, con las despedidas de mis alumnos... y, entre todo esto, me despertaba la tormenta de rayos y truenos que buscaba hacerse con el silencio de mi cama. ¿Te imaginas? No sé, ¿te imaginas cómo va a ser elegir los muebles, colgar cortinas, vestirme de verano y en diez minutos ver el mar? ¿Te imaginas cómo será mi nuevo instituto? ¿A quién invitaré a cenar? ¿Cuándo descorcharé la primera botella de vino? ¿A qué sonará mi casa? ¿Cómo pintará mi vida en esta nueva etapa?

El corazón se me acelera nervioso al pensar en futuro -tiempo que le tengo prohibido por su manía de fantasear-. Pero... ¡te imaginas...?

2 comentarios:

Vagamundo dijo...

Las mudanzas son metáfora muy bella de las etapas del vivir. Del cambio. Son dolorosos abandonos, mezclados con ilusión, miedo a lo ignoto con ganas de novedad...
El nuevo hogar: será más agradable cuanto más a gusto estés contigo misma...
No te olvides de desinfectar los sanitarios :)

La sonrisa de Hiperión dijo...

imagina... imagina... que sale barato!


Saludos y un abrazo.